
Es sábado al mediodía y mientras algunos preparan el almuerzo familiar, muchos jóvenes en Lima se preparan para empezar la juerga. Hace poco más de un año se inauguró un local para aquellos que no tienen horarios para la diversión,ni límites y sobre todo para esos que están cansados de esperar hasta la noche para encontrarse con su "mancha" y empezar con el vacilón.
Este local que da la bienvenida a sus concurrentes desde el mediodía se llama "Embarcadero 41" y queda ubicado en el distrito de Barranco. La idea surgió a raíz de su restaurante principal ubicado en San borja con el mismo nombre, donde los sábados alrededor de la una de la tarde llegaban grupos de jóvenes que salían del trabajo o grupos de amigos que se reencontraban para aliviar la estrés de la semana.
Los dueños se dieron cuenta que era una idea novedosa ya que en Lima no había ningún local que acogiera al público desde temprano para tomarse un trago y meterse un buen "dancing" al ritmo de la música de la banda del local, donde toca música pachanga hasta rock. El local es medio rústico y sus alrededores no causan la mejor impresión, pero una vez que entras a E41 sientes una vibra en tu cuerpo, tus pies se dejan llevar y solo te queda empezar con la diversión.
Al igual que su local principal, el restaurante ofrece variedad de platos marinos, ya que a los buenos juergueros les gusta acompañar el "cevichito" con una "chela heladita" o una arroz con mariscos bien servido con el infaltable pisco sour. Después del suculento almuerzo acompañado por amigos cada quien se dedica a tomar, conversar un poco, ya que el ambiente es acogedor, esperando que llegue la banda que cada sábado hace bailar a más de uno.
Previamente a la banda se organizan concursos como quien toma mayor cerveza en el menor tiempo o la conocida guerra de sexos donde la mujer da su mejor actuación para demostrar a los hombres que podemos hacer exactamente lo mismos que ellos, incluso tomar mucha cerveza en un tiempo record. Luego de la ronda de concursos se procede a obsequiar souvenirs como gorritos y vinchitas, que en un prinpio era propio de Embarcadero y a lo que llamaban marqueteo, acción que muchos locales limeños han ido imitando.
La tarde va llegando a su fin abriendo paso a la noche. Embarcadero va cerrando sus puertas para dar paso a la peña Del Carajo´, que funciona en el mismo local a partir de las nueve de la noche. Muchos van "cayendo" debido al exceso de alcohol en sus cuerpos, otros en cambio se encuentran más empilados que nunca haciendo planes para la noche que recién comienza y esta muy jóven mientras comen sus deliciosos anticuchos en la señora de la esquina que muy convenientemente estableció su lugar de venta en las afueras de embarcadero para aquellos que después de mucho trago en la sangre quieren bajarlo conmiendo alguito.





